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lunes, 30 de mayo de 2016

origami la lechuza

Mi origami la lechuza.

Hopi
Los Hopi nativos americanos llama la lechuza Ko'ko, traducida como "Vigilante de la oscuridad." Porque esta especie de búho vive subterráneo en los agujeros en desuso de las ardillas y perritos de la pradera, los americanos nativos creyeron fue un espíritu de muerte y el fuego, así como un protector del subterráneo relacionado con su Dios de los muertos, Masauu. Por el contrario, los indios de Hidatsa Dakota cree la lechuza era un protector de valientes guerreros y usaban plumas de búho para protección y buena suerte.

Hopi

Hopi Native Americans called the Ko'ko owl, translated as "Watcher of the dark." Because this species of owl lives underground in holes disused squirrels and prairie dogs, Native Americans believed was a spirit of death and fire as well as a protector of underground related to their God of the dead, Masauu. By contrast, Dakota Hidatsa Indians believed the owl was a protector of brave warriors and owl feathers used for protection and good luck.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Origami caracoles de colores

Mi origami los caracoles de colores.
Nadie puede decir que existen caracoles rojos, verdes, violetas, amarillos…y un montón de colores más; pero yo tengo en una cajita muchos caracoles de colores que traigo siempre que voy de vacaciones,pero no los pinto…son así, de muchos colores. Son caracolitos que caen del cielo al mar y por eso se tiñen de distintos colores.

El azul con el mar se vuelve color celeste, el gris de las nubes con la sal del agua se vuelve color plata, el rojo del atardecer con el viento de la playa se vuelve violeta y…así se van tiñendo todos los caracoles…como si la mano de Dios los pintara y el mar fuese dueño de mil colores.

Caracoles de colores son como el sueño imposible, como la vida después de la muerte, como ser dueño del cielo y tenerlo en techo de tu cuarto.

Aime, una nena que jamás conoció el mar, soñaba con juntar caracoles algún día… y poder caminar descalza sobre la arena y mojarse los pies con su agua y descubrir si en realidad era salada de verdad, salada…como todos decían.(a ella le parecía imposible que el mar fuese salado, como si el sol fuera de papel pintado…)

Aime se conformaba con pintar caracoles en una hojita de papel y darles un nombre a cada uno: al rojo fuego, al amarillo patito, al verde pastito, al celeste cielo, y así a cada uno…

Pero el que más cuidaba y guardaba en una cajita musical, era uno blanco y con muchos lunares…que por más que lo pintara seguía siendo blanco y con muchos lunares; Entonces se le ocurrió una gran idea…poner todos sus caracoles en una botellita y tirarlos al río para que cuando se junten con el mar los pinten como a un arco iris.

Paso mucho tiempo…Aime ya tiene muchas arrugas en la piel y aunque nunca conoció el mar no deja de pensar en su botellita de caracoles…imaginando que son de mil colores.

Un día Aime de tan viejita…se fue al cielo, y desde allí pintaba todos los caracoles como los que ella tenia…y desde entonces el mar es azul, el cielo es celeste, el arco iris esta lleno de colores, y todos los caracoles, son de colores…

Como los de Aime.

El único blanco y con lunares estaba en su carita arrugada en un montón de pecas…que no se borraban con nada…

Como el suyo que bailaba con la música de su cajita.

Fin

Caracoles de colores es un cuento de la colección cuentos cortos del escritor de cuentos infantiles Sergio Lemme sugerido para adolescentes, jóvenes y adultos.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Origami el árbol de las estrellas

Era un árbol que se sentía muy solo, no sabía como se encontraba en ese bosque junto a un lago en medio de todos esos otros árboles de hermoso follajes. 

El sol con su luz y calor lo acariciaba en la mañana dándole los buenos días, pero ya más tarde sentía tanto calor que la sed lo consumía, no le bastaba el sereno de la noche ni el rocío de la mañana, deseaba beber esa agua cristalina que estaba en el lago. 

El viento movía sus hojas a veces con suavidad como jugando y contándole historias fantásticas de todos los lugares hermosos y lejanos que había visitado; Cómo se había llevado las hojas de los árboles en Otoño para que volvieran a brotar mas lindas en primavera y así esas ramas desnudas pasarían todo el invierno sin abrigo y solo algunos pájaros vendrían a verlos los más valientes para el frío, porque los otros buscarían lugares más cálidos donde pasar el invierno. 

El pequeño árbol iba aprendiendo poco a poco. Ese viento que jugaba con él un día lo sacudió con fuerza remeciéndolo entero y botándole las hojas, pero él pequeño árbol no quería perder todas sus hojas y haciendo un esfuerzo no dejó que el viento se las llevara y así las fue renovando para cubrirse del frío y de la lluvia. 

En las noches el pequeño árbol miraba las luces que brillaban en el cielo junto a la luna y le llamaban tanto la atención que deseaba llegar junto a ellas para verlas de cerca. 

Un día un pájaro se posó en una de sus ramas y el pequeño árbol le preguntó ¿dime pájaro que son esas luces que brillan en la noche en el cielo? El pájaro le contestó son las estrellas…… dicen que son hadas que con su luz guían a los hombres en su camino por la tierra y cuando pierden su luz quedan en la oscuridad, pero para todos siempre hay una segunda oportunidad si eres bueno y sabes dar lo mejor de ti a los demás. 

El pequeño árbol deseó crecer y alcanzar a las estrellas para que lo guiaran con su luz y así empezó a crecer hasta que sobre pasó a los otros árboles dándose cuenta que ahora podía ver el lago por encima de ellos. 

El viento así como jugaba con él también lo hacía con el lago levantando sus aguas en pequeñas olas como jugando e invitándolas a bailar, pero a medida que la fuerza del viento las empujaba con más rapidez las olas eran más grandes más altas llegando a la orilla como si fueran a arrasar todo. Al pasar la tormenta el lago se calmaba y se convertía en un espejo donde él se miraba orgulloso, sus hojas verdes y brillantes. 

Era maravilloso contemplar éste lago cambiante que él admiraba una y otra vez, porque cada día cada hora era diferente en su forma y color, azul, verde, gris, café, y así según la claridad del cielo, las nubes, la vegetación o la tierra le daban un color distinto al anterior, pero a pesar de ver estas cosas tan hermosas él seguía deseando crecer y crecer para llegar a las estrellas y ver si en realidad eran las hadas que le había contado el pájaro. 

Los otros árboles le preguntaron ¿por qué quieres seguir creciendo sí ya estas tan alto?. El respondió quiero llegar a las estrellas, ellos se rieron, eso no es posible le dijeron al árbol porque ya no era un pequeño árbol era todo un árbol muy pero muy alto. 

Se sintió desilusionado ¿sería verdad que él nunca llegaría a las estrellas, pero como todas las cosas que se desean y se hace todo lo posible por alcanzarlas, esa noche las hadas vinieron a visitarlo y como él no podía llegar donde ellas habían venido a verlo y le dijeron que siempre que en la vida hay un deseo, una ilusión y se cree en ello ese sueño se realiza. El árbol se sintió feliz él no había alcanzado a las estrellas pero las hadas habían venido a verlo su deseo se había cumplido.