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sábado, 12 de noviembre de 2016

Origami duende rondador

Origami el duende rondador.
Extraido del libro el círculo sagrado de carmen murguia,ediciones atlantis.Ya a la venta en vuestras librerías.

Era un ser de baja estatura;Delgado y con los brazos casi rozando el suelo.Sus orejas eran puntiagudas,su piel grisácea,tirando a verde y con unos ojos tan enormes que se le salían de las cuencas y que destacaban sobre un rostro lánguido y afilado.A sinple vista no parecia alguien a quien temer,pero las apariencias engañan en mas ocasiones de las que debería y esa era una de ellas-¡Por favor...ayudeme!-le suplicó Christian mientras los trasgos reían a carcajadas.El pequeño duendecillo se puso muy serio.Miró a Christian sin mostrarse conmovido,pero le protegió en todo momento;Puesto que los duendes rondadores son,además valientes guerreros que no dudan si alguien les pide ayuda.Cazan de noche,pero ven mejor de dia.Son muy listos y dificiles de atrapar.

martes, 8 de noviembre de 2016

Origami el gallo

Origami el gallo,modelo simple.
El Gallo de la Catedral de Quito Ecuador.
La leyenda cuenta que don Ramón Ayala y Sandoval uno de esos tipos de antaño se daba vida de rey desayunaba a lo fino y dormía la siesta hasta las 3 de la tarde, luego se roseaba con perfume bajaba por la iglesia de santa catalina y se dirigía al local de la chola Mariana donde bebía y se divertía al son de la vihuela, con frecuencia don Ramón regresaba borracho por las noches y se paraba a insultar al gallito de la catedral, y le soltaba una serie de palabrotas la gente lo escuchaba con molestia y asombro, don Ramón se creía persona importantísima por ser rico se sentía alguien muy especial, el mejor gallo del mundo, se paboniama en toda reunión social pero una vez al pasar para la catedral volvió a desafiar al gallo, en ese momento vio al gallo aumentar de tamaño y furioso volaba hacia don Ramón, una enorme espuela le rasgo las piernas y le picoteo la cabeza, don Ramón callo herido el gallo lo sujetaba y no podía moverse, en tono terminante el gallo le dijo prométeme que no volverás a beber ni a insultarme, don Ramón dijo que jamás lo volvería hacer, y se levanto con los pelos parados y se alejo mirando hacia atrás, cuentan que desde ese día Don Ramón dejo de beber y de insultar al gallito.