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viernes, 8 de mayo de 2015

Mi origami,amor de gato

Mi origami amor de gato.

El cuento que os traemos en esta ocasión nos lleva hasta un pequeño pueblo lleno de gatos. Allí vive Misifú, un gato un tanto especial que sueña con alcanzar la luna. Y es que a veces lo que tenemos alrededor, por bueno que sea, no nos basta y queremos siempre llegar más lejos, cambiar, alcanzar la luna. Este cuento habla de lo importante que es soñar y hacer todo lo posible para conseguir cumplir esos sueños.

El gato soñador

Había una vez un pueblo pequeño. Un pueblo con casas de piedras, calles retorcidas y muchos, muchos gatos. Los gatos vivían allí felices, de casa en casa durante el día, de tejado en tejado durante la noche.

La convivencia entre las personas y los gatos era perfecta. Los humanos les dejaban campar a sus anchas por sus casas, les acariciaban el lomo, y le daban de comer. A cambio, los felinos perseguían a los ratones cuando estos trataban de invadir las casas y les regalaban su compañía las tardes de lluvia.

Y no había quejas…

Hasta que llegó Misifú. Al principio, este gato de pelaje blanco y largos bigotes hizo exactamente lo mismo que el resto: merodeaba por los tejados, perseguía ratones, se dejaba acariciar las tardes de lluvia.

Pero pronto, el gato Misifú se aburrió de hacer siempre lo mismo, de que la vida gatuna en aquel pueblo de piedra se limitara a aquella rutina y dejó de salir a cazar ratones. Se pasaba las noches mirando a la luna.

– Te vas a quedar tonto de tanto mirarla – le decían sus amigos.

Pero Misifú no quería escucharles. No era la luna lo que le tenía enganchado, sino aquel aire de magia que tenían las noches en los que su luz invadía todos los rincones.

– ¿No ves que no conseguirás nada? Por más que la mires, la luna no bajará a estar contigo.

Pero Misifú no quería que la luna bajara a hacerle compañía. Le valía con sentir la dulzura con la que impregnaba el cielo cuando brillaba con todo su esplendor.

Porque aunque nadie parecía entenderlo, al gato Misifú le gustaba lo que esa luna redonda y plateada le hacía sentir, lo que le hacía pensar, lo que le hacía soñar.

– Mira la luna. Es grande, brillante y está tan lejos. ¿No podremos llegar nosotros ahí donde está ella? ¿No podremos salir de aquí, ir más allá? – preguntaba Misifú a su amiga Ranina.

Ranina se estiraba con elegancia y le lanzaba un gruñido.

– ¡Ay que ver, Misifú! ¡Cuántos pájaros tienes en la cabeza!

Pero Misifú no tenía pájaros sino sueños, muchos y quería cumplirlos todos…

– Tendríamos que viajar, conocer otros lugares, perseguir otros animales y otras vidas. ¿Es que nuestra existencia va a ser solo esto?

Muy pronto los gatos de aquel pueblo dejaron de hacerle caso. Hasta su amiga Ranina se cansó de escucharle suspirar.

Tal vez por eso, tal vez porque la luna le dio la clave, el gato Misifú desapareció un día del pueblo de piedra. Nadie consiguió encontrarle.

– Se ha marchado a buscar sus sueños. ¿Habrá llegado hasta la luna?– se preguntaba con curiosidad Ranina…

Nunca más se supo del gato Misifú, pero algunas noches de luna llena hay quien mira hacia el cielo y puede distinguir entre las manchas oscuras de la luna unos bigotes alargados.

No todos pueden verlo. Solo los soñadores son capaces.
¿Eres capaz tú?

Origami love my cat.

The story that we bring you this time takes us to a small village full of cats. Misifú there lives a somewhat special cat who dreams of reaching the moon. And it is that sometimes we have around, however good, is not enough and we always want to go further, to change, to reach the moon. This story talks about how important it is to dream and do everything possible to achieve fulfill those dreams.

The dreamer cat

There was once a small town. A village with stone houses, winding streets and many, many cats. Cats lived there happily, from house to house during the day, from roof to roof overnight.

The coexistence between people and cats was perfect. Humans left them to roam on their home, caressed them back, and fed him. In return, the cats chasing mice when they tried to invade the houses and his company gave away rainy afternoons.

And no complaints ...

Until he came Misifú. At first, this cat white fur and long whiskers did exactly the same as the rest, prowled the rooftops, chasing mice, he let caress rainy afternoons.

But soon, the cat Misifú got bored of doing the same thing, that the cat lives in this village of stone is limited to that routine and stopped go hunting mice. Night he is looking at the moon passed.

- You're staying both look silly - they called their friends.

But Misifú not want to listen. There was the moon what he had engaged, but that air of magic that had nights where its light invaded every corner.

- Or do you get nothing? As much as the look, the moon will fall to not be with you.

But Misifú not want the moon down to keep him company. Le worth to feel the tenderness with which filled the sky when it shone in all its splendor.

For though no one seemed to understand, the cat Misifú liked what that round, silver moon made him feel, which reminded him, which made him dream.

- Look at the moon. It is large, bright and is so far. Not able to get us where she is? Can not we get out of here, go further? - Misifú asked her friend Ranina.

Ranina stretched gracefully and threw a growl.

- Woe to do, Misifú! How many birds on your head!

But Misifú birds but had no dreams, many wanted to meet them all ...

- We should travel, meet other places, chasing other animals and other lives. It is that our existence is to be just that?

Soon cats that people stopped to pay attention. Until her friend Ranina got tired of listening sigh.

Maybe that's why, maybe because the moon gave the key, the cat disappeared one day Misifú stone village. Nobody could find him.

- He left to pursue their dreams. Will there come to the moon - he asked curiously Ranina ...

He never more was heard Misifú cat, but some full moon nights there who looks skyward and can distinguish between dark spots on the moon elongated whiskers.

Not everyone can see it. Only dreamers are able.
Can you you?

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