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martes, 30 de junio de 2015

Mi origami el delfín

Mi origami el delfín.
Dicen que hace mucho tiempo, todavía en la época de los antepasados, aparecieron unos extranjeros en la costa de Tierra del Fuego. ¡Vaya uno a saber de dónde venían! Viajaban en un barco muy grande; nunca nadie había visto algo como eso.
Pronto demostraron que eran gente mala, porque hicieron prisioneros a los Ksamink, una familia de onas. Los Ksamink eran un matrimonio mayor, sus dos hijos varones y una hija con su marido, llamado Kimanta. Los forasteros los metieron a todos en su barco y se fueron por el mar.
Pasaron el día, y esa noche los extranjeros llegaron a una islita y ahí ataron el barco para dormir tranqui­los. Pero apenas ellos se quedaron dormidos, los Ksa­mink miraron dónde estaban. Ayudados por la luz de la Luna, se bajaron muy despacio del barco, lo desataron y lo empujaron para que se alejara de la orilla. En seguida, el viento se lo llevó lejos, hasta perderle de vista.
-¿Y ahora, qué hacemos? dijeron. En la isla no ha­bia nada: era toda de rocas peladas.
-Nademos hasta nuestra tierra dijo el padre-. No hay más remedio. -Y se tiró al mar, muy decidido. La mujer y los hijos lo siguieron. Pero cuando se dieron vuelta, vieron que Kimanta estaba parado en el borde de las rocas.
-¿Y? -le preguntaron-. ¿Qué hacés? Tiráte y empecemos a nadar antes de que los extranjeros vuelvan a buscarnos.
-No, yo no me tiro dijo Kimanta.
-Pero, ¿por qué?
-Porque no sé nadar
-les contesto. Vayan ustedes.
-¡No te dejaremos ahí!
-le gritó desde el agua
-¡Anímate! -le dijeron los cuñados.
Entonces los cuñados se subieron para convencerlo.
-Nosotros te vamos a ayudar a nadar -le decían.
-Me voy a ahogar les contestaba.
-¡Pero si te vamos a sostener entre todos! -le expli­caban los cuñados-. Vamos, zambullámonos ya. Mira que, sin vos, no nos vamos.
-Mmm... Bueno... ~dijo.
Entonces, lo sujetaron uno de cada brazo y los tres corrieron hacia el agua. Pero al llegar al borde de las rocas, Kimanta se paró en seco y se echó para atrás.
-No, no puedo.
-¡Pero sí! -le insistieron.
Volvieron a hacer la carrerita hasta el mar, y de nuevo Kimanta se frenó. Entonces, uno de los cuñados le pegó un buen empujón y lo tiró al agua.
Kimanta cayó y la verdad es que se hundió como una piedra. Pero los pa­rientes se zambulleron, lo encontra­ron y lo subieron a la superficie.
Y así se alejaron de la isla, soste­niendo entre todos al pobre Kímanta, que iba asustadísimo pero hacía lo posible por colaborar, pataleando y dando unas brazadas desprolijas.
Cada tanto, le daban pena los es­fuerzos de su familia y les decía, lle­no de buena voluntad:
-A ver, lárguenme. Creo que ya aprendí.
Pero se hundía otra vez, y todos se apuraban a bucear y a sacarlo para arriba.
Kimanta fue aprendiendo, por fin, y cada vez nadó mejor.
De repente, ¡cosas que pasaban en esos tiempos raros de los antepasa­dos!, el cuerpo se les fue transforman­do. Las piernas se les juntaron y se les pegaron. Los pies se les convirtieron en aletas, igual que los brazos. La ca­beza se les alargó y todo su cuerpo tuvo una forma ideal para nadar. Así fue como todos ellos se convirtieron en delfines, los primeros delfines del mundo, y ya nunca salieron del mar, donde viven a gusto. Pero, como recuerdo de sus primeras aventuras en el agua, siguen buceando y saliendo a respirar en la superficie, como cuando tenían que llevar a Kimanta. Y siempre van juntos, como una buena familia, y se ayudan todo el tiempo.

My origami dolphin.
They say that long, yet at the time of the ancestors were strangers on the coast of Tierra del Fuego ago. Go one to know where they came from! They traveled in a big boat; no one had ever seen anything like it.
Soon they proved they were bad people, because they made the Ksamink prisoners, a family of ones. The Ksamink were an older couple, their two sons and a daughter with her husband, called Kimanta. Outsiders put them all on his boat and went by sea.
They spent the day, and that night the foreigners came to an island and that tied the boat to sleep peacefully. But they just fell asleep, the Ksamink looked where they were. Aided by the moonlight, they got off the boat slowly, untied and pushed him to stay away from the shore. Then, the wind carried it away, to lose sight.
-so, What can we do now? They said. On the island there was nothing; it was all of bare rocks.
-Nademos To our land said the father. It can not be helped. And he jumped into the sea, very determined. The wife and children followed. But when they turned, they saw that Kimanta stood on the edge of the rocks.
-Y? asked him,. What are you doing? Throw yourself and begin to swim before returning to fetch foreigners.
No, I did not throw myself Kimanta said.
-but Why?
Because I can not swim
-Les answered. You go.
'Do not leave there!
he shouted from the water
-¡Anímate! they told him the brothers.
Then the brothers climbed to convince.
'We're going to help swim' I said.
'I'll drown answer them.
'But we're going to hold in all! 'I explained the cuñados-. Come on, let's dive anymore. Look at that, without you, we will not.
Um ... well ... ~ he said.
Then, they grabbed one of each arm and the three ran to the water. But at the edge of the rocks, Kimanta stopped short and pulled back.
-No, I can not.
-but Yes! 'I insisted.
They returned to do the little run to the sea, and again Kimanta slowed. Then one of the brothers hit a good push and threw him overboard.
Kimanta fell and the truth is that sank like a stone. But relatives dove, found him and took him up to the surface.
So they moved away from the island, holding among all the poor Kímanta, who was scared to death but did his best to cooperate, kicking and some sloppy strokes.
Every so often, he felt sorry for the efforts of his family and told them, full of goodwill:
-A See lárguenme. I think I learned.
But he sank again, and everyone is rushing to dive and get him up.
Kimanta he learned, at last, and ever swam better.
Suddenly, things that happened in those rare times ancestors were !, the body was transformed. The legs were stuck together and were. The feet are made in fins, like arms. They reached the head and his whole body was an ideal way to swim. That's how all dolphins became the first dolphin in the world, and never left the sea, where they live at home. But, as a souvenir of his first adventures in the water, diving in and out still breathing at the surface, as when they had to carry Kimanta. And always go together, like a good family, and help all the time.

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