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viernes, 16 de enero de 2015

EL BUDA

Mi origami el BUDA.

La madre del Buda fue la bella princesa Mahamaya, la cual, según la leyenda, una noche de luna llena, mientras dormía en su palacio tuvo un sueño premonitorio: He aquí que cuatro devas la trasladaron de forma súbita al lago de Anotatta, cerca de las Himalayas, donde primero fue bañada en sus cristalinas aguas, para luego ser vestida con esplendorosas ropas celestiales. Una vez sucedido esto, la princesa fue ungida con perfumes y adornada con divinas flores. De pronto apareció en la escena un elefante blanco con una flor de loto igualmente blanca en su trompa, y dando tres vueltas alrededor de Mahamaya, desapareció repentinamente.
Cuando la princesa despertó y, al día siguiente, compartió su sueño con el rey Suddhodana, se empezó a buscar alguna interpretación de la llamativa visión onírica. La explicación que la pareja real recibió por parte de los sabios brahmanes fue, sin embargo, tajante y clara: las devas eligieron a la princesa Mahamaya para que diera a luz a un gran, puro y noble ser. Efectivamente, de acuerdo a esta premonición, unos diez meses más tarde, la princesa dio a luz a un niño. De esta manera nació en Kapilavatthu el príncipe Siddhattha, conocido luego como el Buda.
Cinco días después de su nacimiento, los mismos sabios brahmanes declararon que el pequeño niño podría convertirse en un monarca universal si se dignara a gobernar el mundo, pero también existía la posibilidad de que se convirtiera en un perfecto iluminado si es que algún día renunciara a las glorias mundanas y a los placeres sensuales. La princesa Mahamaya, la madre del niño, murió siete días después de haber dado a luz, y el pequeño príncipe, a partir de este momento, fue criado por la hermana menor de su madre, la otra princesa de nombre Pajapati Gotama. El rey Suddhodana no escatimó esfuerzos y recursos para garantizar a su hijo una educación excelente en todo tipo de ciencias y artes.

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